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domingo, 27 de marzo de 2022

Tríos amorosos

Ana y Paula pelean en su casa. Son hermanas gemelas y ha aparecido un chico de por medio. Juan, Juanito para los amigos. Es un hombre muy guapo que desquicia a todas las chicas del vecindario. 

Tanto Ana como Paula sienten algo por él, será atracción sexual, romántica o, simplemente, saben apreciar un buen espécimen masculino. Lo único claro es que esto se está convirtiendo en un problema. Son hermanas, encima gemelas, no tienen otra elección que intentar ser diferentes. Y en el amor puede ser un grave conflicto. Ana sabe que a Paula le gusta mucho Juan, aunque ella también quiere probar suerte. 

¡Ay, Juanito!, suspiran ambas cuando piensan en él. Ya no duermen, a penas comen, su pensamiento solo tiene una cosa: ese rostro, esos rizos, esa mirada. ¡Me estaba mirando a mí!, acaban discutiendo. Paula es mucho más directa que Ana, cosa que la trae loca, porque le quita muchas oportunidades de demostrar toda su mujer interior a los chicos. ¿Qué podría hacer? ¿Debería dejarla a su aire y que ellos sean amantes o lo que sea? 

Toda una telenovela. La situación de las hermanas es extrañísima. Riñen continuamente, pero también cotillean sobre ese torso y esos músculos cuando es hora de dormir. 

¡Ahí viene! ¡Actúa con naturalidad! Juan sabe que es irresistible, por eso cuando camina delante de ellas, se hace el chulo. Se pone erguido, camina imponente, saca pecho y entona su voz de “macho alfa”: ¡Hola, preciosas! 

Lo increíble de estas hermanas es que aceptan las derrotas, puesto que fue finalmente Paula la que se llevó el premio. Ana se rindió, pero tuvo que preguntar: ¿Juan, por qué ella? Y, claro, Juan tenía la respuesta más que preparada: evidentemente, Ana, lo eché a suertes.




Microcuento nacido de un perchero

Asociación de palabras: perchero, pared, habitación, sujetar, colgar, abrigo, invierno, frío, ropa, casa, brazos, colgadero




La otra tarde vi a mi amiga pegada a la pared de su habitación. Parecía intentar sujetar su cuerpo, como si éste le pesara de tal manera que la fuerza de la gravedad la estuviese llamando. Ni siquiera la observé quitarse el abrigo, cosa que me pareció sorprendente, puesto que dentro normalmente hace calor: el frío del invierno viene a por nosotros y no estamos a salvo.

Mi amiga se está quedando muy delgada, parece transparente. Tan delgada como el perchero en el que no ha dejado ni su abrigo ni su bufanda. Su nueva apariencia llama la atención, ningún tipo de ropa puede tapar aquello que la esté ocurriendo. Debería irse de esta casa, la está matando. Quizás, lo más sensato sea colgar de una vez por todas el anillo, deshacerse de ese hombre. Necesita unos brazos que la ayuden a liberarse de todo. Su dedo anular no es más que un colgadero de un pequeño símbolo amoroso que no deja de recordarla que está atrapada tras esa puerta.

martes, 22 de marzo de 2022

SOLO ME FALTAS TÚ.

Encarcelado. En esta celda pienso en aquella noche.
Todo preparado, plan infalible. Y me doy cuenta que solo me faltas tú.

El humo casi no me dejaba verte pero pude distinguir tu figura. ¡No puede ser! Había repasado todas las habitaciones, todos los rincones. ¿Por qué tuviste que llegar tarde a casa esa noche? Te perseguí pero ya era tarde, la policía llegó antes.

Te odio y te siento. Siento que tendrás una cochina y maravillosa vida y yo aquí pudriéndome.
Volvería a quemar la casa con todos dentro, no lo dudes, pero jamás me perdonaré que solo me faltaras tú.

Pero saldré pronto y no es una advertencia, es una amenaza.
Nos vemos fuera queridísima hermana porque solo me faltas tú.