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sábado, 2 de julio de 2022

EL PUEBLO SIN FUNERARIA (Último Fascículo)

FASCÍCULO nº4 (Final)

*** Caballo de Troya ***
Una carreta se dirige a toda velocidad custodiada por los cinco cuatreros en dirección al poblado indio. Una vez llegado a su destino se para a la altura de donde se está produciendo la contienda. Veracruz empieza a gritar:
- ¡Harrison, hijo de mil padres! ¡Y tú, Jimmy el sarnoso! ¡Aquí está el oro del banco, venid a por él si es que todavía lo queréis! – Y a continuación destapa uno de los cofres que rebosan monedas de oro. Lo vuelve a tapar y coge las riendas de la carreta azotando a los caballos para adquirir la mayor velocidad posible.
Tanto los hombres de Harrison como los de Jimmy empiezan una persecución poco ética, ya que cada uno pretende derribar a alguno de la banda del otro para quedarse con el oro, cosa que juega en su contra porque la carreta se va alejando. Tras varios rifirrafes por el camino solo quedan Harrison y Jimmy que empiezan a recortar distancias con el preciado tesoro. Cuando casi están a punto de alcanzar la carreta, Veracruz gira bruscamente hacia el río saltando antes de que ésta se sumerja.
La codicia hace que Harrison y Jimmy se tiren de cabeza al río para intentar sacar a la superficie el oro, Tarea inútil. De repente Jimmy empieza a recobrar su aspecto natural de veinteañero, rubio, alto y fuerte. Es entonces cuando aparecen los guerreros de la tribu cherokee para atravesarlos con sus flechas y acabar por fin con ellos.
 
*** Epílogo ***
La ruptura del maleficio hizo que las dos razas: el hombre blanco y los cherokees; se unieran en abrazos y empezaran a socializar con rapidez.
También hizo que se inaugurara la primera funeraria y el primer cementerio borrando así la leyenda negra que le perseguía durante tantos años.
Poco a poco Westpoint fue floreciendo y convirtiéndose en uno de los pueblos más bellos que visitar.
Y de esta manera tan peculiar, nuestros cinco forajidos comandados por Veracruz se salvaron de las garras de Harrison “matarife” Douglas.




EL PUEBLO SIN FUNERARIA (Fascículo Nº3)

FASCÍCULO nº3:

*** Asalto al pueblo cherokee ***
Los cinco forajidos iban camino de la muerte, lo sabían. Hasta sus propios caballos se negaban a avanzar por el camino rocoso que iba a parar al poblado indio. Pero se había decidido por unanimidad el plan suicida que habían discurrido la noche anterior.
La bienvenida no se hizo esperar cuando estaban a punto de penetrar en terreno enemigo. Una flecha con la punta de fuego hizo de primera advertencia, Los cinco forajidos prosiguieron la marcha sin inmutarse cuando en décimas de segundo se encontraron rodeados por decenas de indios. Sin mediar palabra se deshicieron de todas sus armas y desmontaron de sus caballos. Entonces tomó la palabra Veracruz:
- Nos envía Jimmy para mataros y deshacer el encantamiento del agua.
Entre la multitud se abrió paso Pelo de Oro, hijo de Pelo de Hierro, ahora jefe de la tribu que no se fiaba de las intenciones de aquellos cinco rostros pálidos. Y tomó la palabra:
- ¿Y cómo sé yo que lo que decís es cierto?
- Nosotros no queremos luchar ni estamos de su parte. Sabemos que la muerte nos espera pero preferimos hacerlo con honor haciendo caso omiso a las órdenes de semejantes malnacidos. Os ofrecemos nuestras armas y nuestros caballos como prueba de fe – explicó Veracruz.
- Por vuestra sinceridad no os mataremos de inmediato – replicó Pelo de Oro – Atadlos y encerrarlos en la vieja mina y dadles de beber agua de la buena. Ya pensaré que hacer con ellos más adelante.
Llegó la noche, Noche de Luna nueva. El consejo de sabios ya había decidido qué hacer con ellos y así se cumpliría.
 
*** Luna nueva ***
De madrugada un olor a quemado y el sonido de los tambores de guerra despertó a los cinco forajidos atrapados en la vieja mina. Las dos pesadas portezuelas se abrieron de par en par y empezaron a entrar niños, mujeres y ancianos cherokees. A su vez, dos guerreros desataron a los cinco forajidos y les devolvieron sus caballos y sus armas y les dirigieron hacia lo alto de la colina donde se encontraba Pluma de Oro:
- Unos hombres que responden ante un tal Harrison “matarife” Douglas y Jimmy y sus cuatreros andan buscándoos y nos han tendido esta emboscada. Sabemos que somos inferiores en número pero confiamos en vosotros para salvar nuestro territorio por lo que no os entregaremos. ¿Qué podemos hacer?
Toma la palabra Veracruz:
- Tranquilos, sabemos lo que tenemos que hacer. Mandad retirar a vuestros guerreros hacia el río y esperadnos allí. Tenemos que ir a Westpoint pero volveremos con un arma invencible.




EL PUEBLO SIN FUNERARIA (Fascículo Nº2)

FASCÍCULO nº2

*** La leyenda de Westpoint ***
Willy llevó hasta el viejo hotel a los cinco forajidos para que se instalaran. Después de hacerlo y una vez ya todos en el salón, Willy tomó la palabra:
- Estas tierras pertenecían a los cherokees hasta que nosotros, el hombre blanco, asaltamos el pueblo de una manera cruel y despiadada y lo colonizamos.
La vida en el pueblo transcurría tranquila hasta que un buen día la maldición llegó. Todos los habitantes, incluidos bebés y niños pequeños, comenzaron a envejecer de pronto hasta convertirnos a todos en viejos e inmortales. Nadie sabía qué había producido semejante brujería pero no tardamos mucho tiempo en saber quién lo había hecho.
A la mañana siguiente bajaron de las rocas un grupo de cherokees encabezado por Pluma de Hierro, al que dábamos por muerto. Pluma de Hierro era el curandero de la tribu y el responsable del maleficio que nos estaba azotando. Con voz ronca pero serena nos explicó que el agua del que estábamos bebiendo estaba encantado y que ellos se habían instalado en el cauce del río, lugar que estaba protegido por espíritus malignos que evitaban a cualquier hombre blanco acercarse a él en venganza por haber intentado usurpar sus tierras.
Y así llevamos más de cincuenta años, atrapados sin poder salir de aquí. Hasta que gracias a vuestra generosidad me he curado. El agua fresca es el antídoto.
- Un momento – dice Veracruz mientras le encañona con su rifle entre las narices – ¿me estás diciendo que todo el agua que te hemos dado era la única que había?
- Sí… - temblando como un flan – esto… Entiéndanlo… Era mi oportunidad para…
Suena un disparo y Willy cae de espaldas abatido.
Veracruz y sus hombres se quedan perplejos. En el piso de arriba cinco hombres se echan a reír mientras uno de ellos guarda su pistola.
- ¿Pero quién eres tú? – pregunta Veracruz - ¿y por qué te has cargado a Willy?
 
*** Jimmy “el feo” y sus cuatreros ***
- Me presentaré. Mi nombre es Jimmy y estos son mis hombres. Antes éramos el terror de Westpoint hasta que nos cayó la maldición. Y respecto a Willy son cuentas pendientes. Pero tranquilos, a vosotros no os va a pasar nada si hacéis lo que tenéis que hacer.
- ¿Y qué se supone que tenemos que hacer? ¿Y por qué vamos a hacerlo? – pregunta Veracruz.
Mientras Jimmy “el feo” y sus cuatreros bajan las escaleras hasta el piso de abajo, éste les va contando el plan a los cinco forajidos:
- Veréis, es muy sencillo, tenéis que volver a traer el agua potable al pueblo para que nosotros seamos los dueños y señores de él.
- ¿Y si nos negamos? – insinúa Veracruz
Jimmy “el feo” y sus cuatreros estallan en carcajadas,
- ¿Acaso queréis morir de sed?
- ¿Y vosotros de donde sacáis el agua para manteneros en pie? – pregunta Veracruz
Otro estallido de carcajadas inundan el salón cochambroso del hotel.
- Nosotros no necesitamos comer ni beber, palurdo – contestó Jimmy “el feo” – Así que no tenéis alternativa.






EL PUEBLO SIN FUNERARIA (Fascículo Nº1)

FASCÍCULO nº1:

Cinco forajidos escapan al galope tras cometer su último golpe a la Reserva Federal de Texas habiéndose anticipado a los hombres de Harrison “matarife” Douglas. Éstos últimos les pisan los talones. Están a punto de alcanzarlos.
Los cinco forajidos llegan a un cruce de caminos: al oeste les espera el desierto, al sur el…
**** El pueblo sin Funeraria ****
Los cinco forajidos se detienen. Veracruz, el jefe, tras una rápida decisión decide tomar rumbo al sur pese a las leyendas que circulan sobre el pueblo. Los demás le siguen de inmediato. A escasos metros de la entrada del pueblo, tras una señal de Veracruz, se vuelven a detener.
Nadie conoce el porqué se le llama así a este pueblo. Solo se sabe que fue edificado en el último pueblo cherokee que resistió el asedio del hombre blanco.
Veracruz y sus hombres avanzan lentamente, deteniéndose al menor ruido sospechoso, hasta la entrada del pueblo que parece deshabitado y en ruinas.
Un disparo atraviesa el sombrero de uno de los hombres de Veracruz y éste último, en milésimas de segundo dispara también su revólver. Acto seguido una figura cae desde lo alto de un edificio. Se levanta y se sacude el polvo. Es un viejo decrépito armado con un fusil. Veracruz y sus hombres no dan crédito a lo que acaban de ver. El viejo grita desde su posición:
- ¡Marchaos! ¡Fuera de aquí mientras podáis!
- Un momento, viejo – habla Veracruz - ¿cómo es que no estás muerto?
- Es mejor que no lo sepáis. Marchaos y salvaréis vuestras vidas.
- No podemos marcharnos. Nos persiguen – insiste Veracruz - ¿qué queréis a cambio de dejarnos hospedar en el pueblo?
- ¿Eso que lleváis en vuestras cantimploras es agua?
- Efectivamente.
Llevado por la codicia el viejo respondió:
- Dadme todo el agua que lleváis y os dejaré quedaros.
Los cinco forajidos seguían sin entender nada y a regañadientes le dieron las cinco cantimploras que el viejo bebió como si no hubiera un mañana. Y como si de un milagro se tratara, el viejo empezó a rejuvenecer hasta convertirse en un hombre de unos treinta años, fuerte y de pelo moreno.
- Pero… ¿Qué demonios está ocurriendo aquí? – preguntó un sorprendido Veracruz que ya empuñaba el arma apuntando al transformado viejo en joven.
- Tranquilo, tranquilo. En agradecimiento os daré hospedaje y os contaré todo lo que queráis saber. Mi nombre es Willy y antes era el boticario de este pueblo llamado Westpoint.